Relacionistas contra propagandistas

Las relaciones públicas forman parte del conjunto de disciplinas que componen la ciencia de la comunicación. Muchos la confunden con la Propaganda, que se asemeja a la Publicidad.

Los relacionistas tienen su convención en estos días. Ahora son licenciados. Y la convención otorga 10 créditos de educación continua. No viola su colegiación la libertad de expresión porque hablar a nombre de otro no es un derecho sino un privilegio. Las personas tienen el derecho a hablar por sí mismas pero nadie les puede privar de delegar en otro el mensaje que quiera ofrecer.

En el caso del Periodismo, aunque se trabaja para una empresa que delimita una línea editorial basado en la ideología de los inversores, la Constitución no abre la puerta a esa restricción ya que aunque existan esos mismos parámetros, el periodista escribe desde su perspectiva y la información que descubra mediante una investigación seria, coherente y rigurosa. Si su editor altera la redacción, el estilo y el contenido de tal forma que el producto final no sea el suyo el autor tiene el derecho a que se remueva su nombre de la noticia.

En el caso del relacionista el mensaje que recomiende, redacte y distribuya tiene que ser aprobado por su cliente mientras que no lleva su firma. El relacionista trabaja para su cliente y el periodista para su editor. En ambas ramas existen los improvisados, los artesanales y los empíricos. Gente que no estudió ni tiene vocación pero que a lo largo del tiempo han ejercido el oficio mediante la práctica sin haberlo estudiado. Muchos de estos ejercen con profesionalidad su oficio, mientras otros creen que son clones de Goebbels. Esos son los que han provocado que a los relacionistas se les confunda con propagandistas políticos o comerciales. Y son esos a los que tienen que vigilar.

La colegiación puede ser un primer paso pero no el único para mejorar una profesión u oficio. Hay relacionistas que recomiendan a sus clientes políticos atacar a los periodistas que publican notas de información que se pretende ocultar al pueblo. Y están los que acuden a la gerencia de los medios para exigir que ese periodista no cubra a su cliente. Los medios serios editorialmente y fuertes comercialmente los echan de su redacción. Los débiles los escuchan. Si alguien le hace daño a las relaciones públicas son esos que enmascarados con un diploma y una licencia tratan de manipular la prensa, presionar a los editores y hasta iniciar una campaña de descrédito contra los periodistas que hacen su trabajo.

Las relaciones públicas, como parte de la Ciencia de la Comunicación, es una disciplina de alta importancia en el mundo corporativo y también en el ámbito gubernamental.

Si se ejerce con ética, profesionalidad y sin ánimo de lucro desmedido, incluso a costa de fondos públicos, puede ser un oficio colegiado de la más alta estima. Por eso es importante no confundir a los relacionistas con los propagandistas y no comparar al relacionista con un aspirante a Goebbels. Que sea exitosa su convención y que la ética sea la hoja de ruta.

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