La vida o el deporte

¿Hasta dónde puede dar su vida un hombre
Para que su muerte le dé algo a ganar?

-Fernando Delgadillo

La vida o el deporte

Por Reinaldo Millán
Para El Vocero

La pelea, es una de las canciones del compositor mexicano Fernando Delgadillo, que más me gusta, no solo porque en su lírica hay una sencilla historia que describe el complejo y mortal espectáculo del boxeo, sino también porque es una especie de analogía con la vida.

Con su guitarra mágica, Delgadillo nos cuenta la historia de un campeón que sube a un combate mortal. A cada acorde va narrando desde que suena la campana hasta el asalto final. Golpe tras golpe, versos sin versos, y drama tras drama, nos da cuenta del juego de la vida, de las posibilidades de un ser humano ganar todo o perderlo todo.

Se trata de un relato aguitarrado que se amarra a la palabra del mismo modo en que lo hace el combatiente, que lo mismo puede ser en el entarimado como en cada canción de un compositor o hasta de un reportero de deportes frente al papel en blanco.

“El campeón recibe el golpe con el pecho. La potencia de este levanta al campeón. La voz se le sale por entre la sangre. Bramando entre dientes una maldición. El rival le grita levántate. ¡Ea! El campeón escupe y vuelve a blasfemar. El campeón de nuevo vuelve a la pelea. Y al rival, la vista, le empieza a nublar. El campeón dispara un golpe de costado. El rival al cuello los dos a la par. Ambos se derrumban lentamente al suelo. El polvo se asienta en la ultima señal. Hasta dónde puede dar su vida un hombre. Para que su muerte le dé algo a ganar . El que quiso vino, el que quiso fuerza . El que quiso vida, gloria al que no está”, es la letra de esa canción que cuando la escucho me hace recordar a Wilfredo Gómez, Wilfredo Benítez, Alfredo Escalera y Esteban de Jesús.

Los vi pelear en mis aǹos universitarios, los vi alejarse en mi crecimiento de adulto, los vi olvidarse en su presente golpeado, como quien tiró todos los golpes y recibió los que sobraban. No puedo negar que me gusta el boxeo, pero tampoco puedo ignorar que sus protagonistas entregan su vida en cada golpe.

Cada uno dejó su vida productiva entre las sogas. En cada golpe recibido se esfumó un sueño, en cada puño conectado se fue un pensamiento y en cada campana salvada se detuvo un segundo de vida, un eterno momento y una infinita propuesta en cada oído. El deporte o la vida.

http://youtu.be/nuHyBjgm5J0

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