El archipiélago de las mentiras

No debe extrañar a nadie que Puerto Rico sea el archipiélago de las mentiras. Y no es extraño que lo sea porque es, desde 1898, propiedad del principal país exportador de mentiras en la historia: Estados Unidos. En primer lugar, su nombre, Estados Unidos, es una falsedad. En realidad se trata de una nación formada por 50 provincias. Ninguna de las 50 provincias tiene categoría de estado libre y soberano. Tampoco se trata de una federación. Eso que llaman gobierno federal es realmente un gobierno nacional. Y hasta el nombre de los partidos  es una falsedad. El Partido Demócrata es en realidad un movimiento nacionalista, mientras que el Partido Republicano es un club de imperialistas. Todas las guerras o mejor dicho invasiones, se han montado sobre mentiras, ni hablar de la de Irak, que hasta un escritor de la fama de Arturo Pérez Reverte justifica porque valió la pena que USA usara todas sus armas de destrucción mediática para asesinar al despreciable Sadam Hussein. En realidad, Estados Unidos es la dictadura perfecta, ese concepto que Mario Vargas Llosa le endilgó al México del PRI porque su nariz no lo dejó mirar hacia el norte del Río Grande. Estados Unidos es una tiranía bipartita y el presidente es un director ejecutivo que responde a una junta formada por integrantes de Wall Street y el Pentágono. El congreso y el Tribunal Supremo no cuentan solo para validar lo que deciden en Wall Street y el Pentágono.

No hay un estado político, nación o federación de naciones que haya invadido más países que Estados Unidos. Las invasiones han sido a tiros pero su permanencia se ha generado a fuerza de mentiras, y nadie dice nada porque existe una gran desconfianza en sus instituciones y sus líderes que las que se tenía de los reyes de los tiempos feudales. El miedo es su mejor arma y la mentira su chantaje. Por eso, no es extraño que le temen líderes de naciones fuertes como no le van a temer pequeños hombrecitos y mujeres asustadas de una colonia como Puerto Rico. Puerto Rico solo ha parido doce patriotas: Ramón Emeterio Betánces,  Eugenio María de Hostos, Pedro Albizu Campos y nueve fieles seguidores de sus gestas.

En 1898, luego de la mal llamada guerra hispanoamericana, España cedió su soberanía y propiedad sobre Puerto Rico a Estados Unidos. Había en Puerto Rico un millón de habitantes, más de que un siglo después viven en estados como Wyoming, South Dakota y Alaska.  Ya éramos nación pero se nos trató como un documento de real estate. Dentro de ese marco y a partir de 1898, Puerto Rico ha entrado en la orbita de las falsedades que se redactan entre Casa Blanca, el Congreso, el Tribunal Supremacista, el Pentágono y la prensa corporativa militarizada. Luego de dos años de gobierno militar y medio siglo de gobernadores civiles nombrados por los inquilinos de la Casa Blanca, y para que no siguieran con las acusaciones sobre colonialismo, se inventaron la ley de gobierno propio de la colonia. Allí surgió otra mentira: el Estado Libre Asociado. La mentira era de tal categoría que en inglés no se atrevieron traducir a Free Associated State, sino que llamaron simple y llanamente Commonwealth, que no es lo mismo ni se escribe igual.

Al cabo del tiempo siguieron las mentiras y desde 1968 se alternan las falsedades entre dos colectividades similares que visten camisas rojas y azules. Hay un partido azul que promueve la anexión a los invasores por medio de una campaña publicitaria heredada de los rojos basada en los cuatro pilares, pero en especial la ciudadanía cautiva, atada al mercado cautivo, la defensa cautiva y la moneda cautiva.

En estos días en Puerto Rico se habla sobre la palabra Soberanía. Los anexionistas agrupados en los dos partidos principales, PPD y PNP, temen a esa palabra más que a la misma muerte. Le temen tanto como a la palabra Independencia. Sovereignty, though its meanings have varied across history, also has a core meaning, supreme authority within a territory . Es decir, la soberanía, aunque sus significados han variado a través de la historia, también tiene un significado central, la autoridad suprema dentro de un territorio. No hay mucho que buscar.  Sin embargo ha surgido un grupo en la isla llamado Movimiento Unido Soberanista bajo la tutela de un publicista y un cantante. En sus presentaciones han tratado de separar el significado de soberanía del concepto de la independencia como si se pudiera separar el concepto libertad del ser humano.

En Puerto Rico los independentistas se han convertido, unos, una oficina de gobierno sostenida con fondos públicos, otros en apéndices del colonial partido popular, mientras que los autonomistas son a su vez colonialistas y los anexionistas son fundamentalmente una agencia de depredadores de fondos federales. En Puerto Rico no hay lideres, solo empleados del miedo a la libertad. El Estado Libre Asociado de Puerto Rico en realidad no existe, es una balsa de piedra anclada en una playa sin agua en la que han construido un manicomio con fondos federales. Esa es la verdad. Hasta sus fundadores se negaron a describirlo como un Free Associated State sino como un Commonwealth.  Y ahora hay quienes quieren que hablemos de soberanía sin poderes, cuando en realidad se refieren a la autonomía y para eso hay que estudiar autonomías exitosas en el mundo.

Una autonomía exitosa que deben estudiar esos promotores de la soberanía sin poderes es la del País Vasco, que dentro del concepto de comunidad autónoma de España ha generado una economía impresionante tomando como base el cooperativismo y las pequeñas y medianas empresas. Claro, como es lógico, cuando una comunidad autónoma como esa alcanza niveles de riquezas mayores a los de sus compañeros de viaje constitucional, el interés en obtener mayores poderes se agiganta.

Del mismo modo deben estudiar esas personas, la autonomía que han desarrollado ciudades dentro de Estados Unidos. de hecho el concepto de ciudad-estado, aunque legalmente no se ha adoptado en Estados Unidos, en la práctica se ha hecho realidad. Lo mismo con ciudades como Londres, Canberra o Sidney, como del mismo modo deben estudiar al estado de Veracuz en México, por mencionar uno en América Latina, especialmente por su economía portuaria que es lo que debe desarrollar Puerto Rico, pero en los cuatro puntos cardinales, Ceiba, Ponce, San Juan y Mayaguez. Claro, sabemos que los profesionales de la anexión y el status quo se encargarán de sabotear esos esfuerzos porque temen la perdida de sus privilegios. Nuestros líderes no han contestado que clase de ELA pretenden para el país,  a qué estado federado aspiran o qué clase de república vamos a construir. Nadie ha contestado nada, solo un grupo pequeǹo que muestra su miedo a la independencia al hablar de soberanía sin poderes políticos. Por eso hay que tener en cuenta que los 4 millones de habitantes de las tres islas de Puerto Rico viven encerrados en la dictadura de las mentiras.

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2 respuestas a El archipiélago de las mentiras

  1. Cuatecai dijo:

    Mientes. Perez Reverte nunca justificó la guerra de Irak. Ctriticó varias veces la política de Bush, Asnar y Blair allí. Hay que tener más cuidado y más rigor con las afirmaciones.

  2. Rei Millán dijo:

    Cautecal, gracias por el desmentido, pero tengo grabada en mi mente una entrevista de Gabilondo en la que no fue firme en su rechazo a esa guerra sino que acogió como lo mejor de la invasión la muerte de Sadam. Es cierto que ha criticado la política del trío que mencionas pero no recuerdo una declaración firme de condena a la guerra de Irak. Por lo menos, en su columna de XLSemanal no lo recuerdo. Quisiera me ilustraras para corregir la afirmación.

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