La república bajo tierra

Contabilidad final: 33 mineros. 700 metros. 10 semanas. 3,000 personas en el lugar. 2,000 millones de televidentes. 2,000 millones de Interrnautas. 3,000 millones de radioyentes. 1,000 millones de lectores. Los trabajos de rescate espectaculares. Los de relaciones públicas insuperables. $ 25 millones de dólares. Todo lo demás: Priceless.

Valgan los 33 rescatados en Chile por los cientos muertos en el pasado, los mismos que no contaron con sondas ni ave Fénix para salir de las minas bloqueadas por la avaricia. ‎!Que tal si construimos un hoyo y dejamos sepultados por 69 días a los 33 políticos más hijos de puta de Puerto Rico! La de confesiones que se harían, las intrigas que planificarían, la venganza que tramarían. Rayos!, que oscura es la oscuridad de esos tipos.

Pero bueno, eso es mucho pedir. Lo interesante de todo este caso de los mineros en Chile, no solo es la operación de rescate sino las posibilidades de supervivencia del ser humano, sobre todo si se organizan bien las cosas. Si se hubiera practicado el sistema capitalista debajo de la tierra, todos hubieran muerto. Sin embargo, gracias a que uno de los mineros adoptó el liderazgo y racionó los recursos disponibles pudieron sobrevivir 69 días. Y en la mina constituyeron un sistema de justicia, un sistema de salud y un sistema de seguridad comunitaria.

!Que mucho hay que aprender de esos mineros que no se comieron los unos a los otros debajo de la tierra! Eso es solidaridad, eso es trabajo en equipo, eso es liderazgo. En el grupo habían mineros de todas las personalidades, cada uno de los 33 era un mundo aparte. Estaba el tímido, el extrovertido, el atleta, el médico improvisado, el sindicalista, el abogado, el maestro, el periodista y hasta el alcalde de la mina, Luis Urzúa, quien le dijo al presidente de la república Sebastián Piñera, “espero esto nunca más nos vuelva a suceder”. El presidente, por su parte, escogiendo las palabras precisas contesto “nos han dado un ejemplo de compañerismo, coraje y lealtad”.

Si hubiesen implantado un sistema capitalista bajo tierra todos habrían muerto. Tampoco implantaron un sistema dictatorial, sino que tomaron decisiones que los beneficiaran a todos. Y Arzúa se alza como el prototipo de líder que no solo manda y va, sino que asume responsabilidades, como lo fue el ser el último en salir de las profundidades de la tierra para levantar el puño de la victoria y exigirle al presidente de la república lo que debe exigir cada ciudadano de un país.

Ahora corresponde a las autoridades exigir medidas de seguridad para los trabajos en las minas. Los mineros son los trabajadores más expuestos a un accidente, más que un soldado, porque los soldados no mueren por accidentes porque un ataque no es un accidente sino un gaje del oficio. “Que esto no vuelva a suceder”, esa es la consigna.

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