Periodismo y Criminalidad

“El delito natural es una lesión en los sentimientos
de piedad y probidad, según la medida media en
que son poseídos por las  razas superiores, medida
que es necesaria para la adaptación del individuo a
la sociedad.
Rafael Garófalo (1851-1934)

Generalmente, los medios confeccionan su Menú Informativo como si asistiéramos a un restaurante. Y en el Menú no puede faltar el tema de la criminalidad. Unos nos lo dan como postre y otros como plato principal.

La criminalidad es un tema que vende pero que también se puede utilizar para manipular la opinión pública como ocurrió en Italia antes y después de Berlusconi. Antes de su presidencia, la criminalidad fue magnificada en los telediarios, a pesar de una disminución de 16 por ciento, pero cuando asumió el poder, la criminalidad fue soslayada en los medios a pesar de un aumento significativo.

Hay gente que le echa la culpa al periodismo de la ola criminal, ese cliché que se instala en nuestros oídos y nos zumba como una abeja con un amplificador. La cosa no es como dicen y las apariencias engañan. Tomemos por ejemplo la historia del diario El Vocero de Puerto Rico.

El Vocero surgió en abril de 1974 bajo la administración del gobernador del sector conservador autonomista, Rafael Hernández Colón, luego de la quiebra de El Imparcial.  Era un diario policial fundamentalmente. Algunos decías que cuando se exprimía botaba sangre.  En 1974 se cometieron 519 asesinatos. En 1975 se reportaron 499. En 1976 se registraron 444. En 1977 aparecen 467. En 1978 terminó con 485. En 1979 las estadísticas se detuvieron en 476. En los primeros 5 años de El Vocero las cifras de asesinatos, que eran las portadas que alimentaban ese diario, no superaron la barrera de 500. El Vocero era una copia del New York Daily News.

Sin embargo, cuando El Vocero se convirtió o trató de convertir su producto en una competencia de El Nuevo Día bajo la administración del gobernador populista anexionista Pedro Rosselló Gonzáalez,  con mayor énfasis de las noticias de Administración Pública, Economía y Cultura , que las que destacaba tradicionalmente sobre Policía y Tribunales, su circulación se desplomó. Y eso ocurrió cuando se registró el aumento más significativo de casos criminales en la historia de Puerto Rico. De casi 300 mil lectores ahora apenas cuentan con 50,000, según fuentes extraoficiales.

El Vocero se transformó durante la administración del gobernador Rosselló González, justamente cuando la criminalidad se duplicó con respecto a los años anteriores, de un diario policial a un diario de gobierno y administración pública.  En 1993 se cometieron 954 asesinatos, 995 en 1994 864 en 1995, 868 en 1996, 724 en 1997, 652 en 1999 y 695 en 2000.

Los años en los que El Vocero pudo haber capitalizado económicamente el tema de la criminalidad, no lo hicieron. Y le cedieron el espacio a Primera Hora, que propiamente no es un diario policial sino un diario de espectáculos.

Ahora bien, de 30 páginas dedicadas a la criminalidad y notas comunitarias, El Vocero pasó a 1 o 2 páginas policiales y prácticamente eliminar las notas comunitarias, casi como El Nuevo Día. Sin embargo, en ese periodo de tiempo las noticias en radio y televisión, siguieron con su fórmula, comenzando en los noticiarios de la mañana y la tarde con las notas sobre muertes violentas, robos a bancos y accidentes de tránsito fatales.

Nos levantamos, cenamos y nos acostamos con productos noticiosos que dedican su primer segmento a la criminalidad. Ahí está el detalle. La criminalidad es un tema político. Cada delito es legislado de acuerdo a criterios políticos. Y el enfoque que la criminalidad tiene en los medios es uno de carácter político.

No importa si el crimen, en cualquiera de sus modalidades y manifestaciones llega a nuestras residencias, los medios nos lo harán llegar o desaparecer cuando le convenga a la clase dirigente, que es al final del camino quienes poseen las franquicias para transmitirnos no necesariamente lo que está pasando, sino lo que a ellos le interesa que sepamos. En el medio están los periodistas y eso no lo podrá cambiar nadie, ni ningún sistema político o económico.

Esta entrada fue publicada en Administración Pública, Crimen, Derecho, Filosofía, General, Libertad de Expresión, Libertad de Prensa, Literatura, Música, Mea Culpa, Narcotráfico, Pedagogía, Periodismo, Política, Propaganda, Psicología, Puerto Rico, Radio. Guarda el enlace permanente.

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