Roy Browm canta a estudiantes de la UPR de Ponce

Desde 1969 lleva cantando a los estudiantes en medio de conflictos y de procesos de doloroso crecimiento, o en momentos de torpe desarrollo, reseñando obstáculos, caminos, sueños y utopías.
Su nombre es Roy Browm, no tiene 69 años, tampoco 19, pero su música llega al oído de ambos extremos del almanaque.   La noche del lunes 24 de mayo, se detuvo en su camino a Mayagüez para cantarle a los jóvenes estudiantes de la UPR en Ponce, quienes ese día cumplieron 26 días de huelga y su música contagió a los que llevan noches escuchando meses de “regatón”, años de rock, decenios de salsa y merengue.
Muchos de los estudiantes presentes, muchos de 19 a 21 años, supieron de el un día, pero no por televisión ni radio sino porque su padre, quizá, tal vez, dejó suelto un viejo CD con la música de Roy y lo pusieron por equivocación.
Muchos de los que anoche estaban escuchándolo tienen padres que no conocieron a Roy Browm. Muchos de los que anoche escucharon a Roy Browm, tienen un tercio de su edad, pero lo ven como uno de ellos, como un estudiante con el cabello blanqueado por la lluvia y el sol.
“Mis padres tienen 46 años y yo tengo 21. Estoy aquí escuchando a Roy Browm”, expresaba Shirley Rosado Serrano, la presidenta del Consejo de Estudiantes de Ponce, que con una estatura que le obliga mirar siempre hacia arriba ha provocado que todos miren hacia sus ojos para escucharla dirigir una huelga que para ella ha sido continuo aprendizaje, como un laboratorio social en el que se desarrolla liderazgo en vivo y a todo color. Shirley escucha a Roy. Roy canta Monón, Oubao Moín, Sal a caminar y el Míster con Macana. Todos cantan a coro sus canciones, al terminar todos aplauden. Shirley mira al grupo, le brillan los ojos y dice, “no podemos permitir que la injusticia prevalezca”. Shirley termina su bachillerato en Mercadeo el próximo año. Quiere
mantener su promedio de 3.85 porque quiere estudiar Derecho de la UPR en Río Piedras. “Nunca imaginé que iba a ser presidenta del consejo y que iba a estar en una huelga que lleva 26 días”, expresó mientras escuchaba a Roy Browm. Roy, con su guitarra, un acompañante y una sencilla bocina, canta y
cuenta. Se detiene y comenta: “La universidad es el lugar donde venimos a salvar la tierra”, y plantea que la oportunidad de los estudiantes es extraordinaria porque el que se adentra en las Ciencias, no puede ser para destruir el planeta sino conservarlo.
“Cada individuo es un universo. Cada persona tiene el derecho de poder mejorarse y si quiere ser artista que sea artista, ingeniero, doctor, de todo y para eso es la universidad”, expresó a los estudiantes que atentos lo escuchaban como si fuera el profesor de literatura, o de matemáticas, o tal vez de música.
Shirley mira hacia Roy. No está cerca, sino a una distancia de 20 metros, mira a sus compañeros y sonríe al notar que todos están atentos a su mensaje, todos asienten con su cabeza, no lo ven como un sermón, lo ven como un consejo, como una experiencia que comparte alguien que antes ha estado como ellos lo están ahora, durmiendo en una caseta de acampar, tomando lo que traen sus padres, comiendo lo que le llevan las organizaciones comunitarias.
“Vale la pena el sacrificio”, indicó Shirley, mientras escribe un mensaje de texto en su teléfono celular para asignarle al José Alvelo, del comité de negociación, que de el mensaje de agradecimiento a Roy, una vez concluya su presentación, una vez termine de cantar Oubao Moin, de Don Juan Antonio Corretjer, porque fue el de la idea de invitar al cantante emblemático de las luchas estudiantiles.
“No me gusta ser yo la que hable todo el tiempo”, dice mientras se dirige a coordinar otras actividades con sus compañeros de lucha. “Mucha gente no comprendía de que se trataba nuestra lucha, pero cada día recibimos más respaldo, más gente entiende, y seguimos recibiendo el respaldo”, concluye, pero el grupo le pide que despida oficialmente a Roy, un cantante que nunca pasa de moda porque su música siempre dice presente, en momentos de huelga y en momentos de amor, sin que se establezca una distancia de generaciones o de jerarquías.

* Fotos cortesía de Francisco Sáez Cintrón

Esta entrada fue publicada en Administración Pública, Derecho, Desobediencia civil, Filosofía, General, Huelga, Libertad de Expresión, Libertad de Prensa, Mea Culpa, Pedagogía, Ponce, Puerto Rico, UPR y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

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