El flaco de Úbeda

Joaquín Sabina es más flaco de lo que cualquiera podría pensar. Es una vestimenta que camina dentro de un esqueleto de 61 años bien alimentado de madrugadas, humo y poesía. Sabina estuvo en Puerto Rico en estos días, no pude verlo, mi condición económica me impide rascar el bolsillo a la hora de algunos gustos como este pero no se pierde la esperanza de verlo en un futuro aunque sea tras bastidores en un coliseo al que pueda adentrarme como quinto ayudante del asistente de sonido, utilería, luces o escenografía. Bueno, estuvo aquí y se solidarizó como todos los progresistas con las causas de la libertad y los estudiantes en huelga. Aunque este quijote se fue montado en su esqueleto rocinante con una sonrisa dulcinea, afortunadamente quedan sus discos y vídeos para poder seguirlo a lo largo de su camino alargado como los dedos de sus manos y los cigarrillos que acarician el humo entre sus ojos.

Esta entrada fue publicada en Derecho, Desobediencia civil, Filosofía, General, Libertad de Expresión, Libertad de Prensa, Literatura, Música, Mea Culpa, Puerto Rico. Guarda el enlace permanente.

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