Manifiesto contra el amor

Soy machista de verdad,
cuando una mujer deja de corresponderme
para abrazar otro cuerpo,
no solo no la vuelvo a mirar
sino que trato de borrar su recuerdo
de mi memoria.

Nosotros, los abajo firmantes sostenemos como ciertas las siguientes aseveraciones. Decía Dostoievski el maestro que “la vida de toda mujer a pesar de lo que ella diga, no es más que un continuo deseo de encontrar a quien someterse”. El amor, al igual que la justicia y la libertad son ideas que nos persiguen y perseguimos a lo largo de la vida. El amor al dinero y a la carne son los más populares. Por eso hay mujeres que persiguen la compañía de hombres con poder, sea político, económico, académico o sexual deportivo. Y hombres que ven la mujer como na propiedad. Las mujeres con una fijación política buscan y se pelean por el Machus Políticus, ese que llega al poder ejecutivo, legislativo o judicial. Detrás de su marido buscan prestigio, fama y reconocimiento. La mujer de tal o cual, nunca la mujer tal o cual. Las que interesan más el poder económico se refugiarán en los brazos de un médico, ingeniero, contable, empresario o comerciante con una cuenta bancaria de gran tamaño. Esas son las del Machus Empresarius.  Bueno, hay que decir que el tamaño es bien importante, tener atributos pequeños da mala reputación, esa es la ley natural, no hay remedio.  Pero regresemos al tema. Están las mujeres que buscan el poder académico, generalmente son universitarias y su afrodisíaco es un hombre inteligente no importa si pinta bien o mal, lo de ellas es el Machus Academicus. También están las que buscan el Machus Musculosus, es decir el que cuenta con unos atributos musculosos extraordinarios para practica del deporte más famoso del universo, el sexo. Claro, el sexo sin amor es un deporte y con amor es el paraíso. Todo eso ha resultado en que cada uno de esos hombres vea a su pareja como una inversión o como una propiedad, precisamente porque se siente como tal. Pero eso del amor es un asunto muy complicado que puede traer problemas como la falta de autoestima, dolores de cabeza, instintos suicidas y sabrá el universo que otras enfermedades físicas, emocionales, sociales, y mentales ha generado. Ya sabemos que usted nos dirá que el deporte genera esas mismas alergias, ya que el tamaño y la fuerza son lo más importante, pero sin ánimo de disputa y concediéndole la razón, no se puede asemejar a la intensidad de los síntomas que produce amar sin ser amado y peor aún ser humillado, burlado y hasta ridiculizado públicamente. Ahí es que surge el Machus Calladus, ese que nunca dice nada que se calla todo y soporta todo para que no digan que es un tonto sentimental que las mujeres destrozan a la menor provocación. Es lo que llamamos un quédate dado, un pasar con ficha, un aguanta como un macho porque los hombres no lloran. Por eso y para que un hombre no recurra a la cobardía de utilizar la fuerza en contra de una mujer, no importa se quedó con las ganas de usar todas sus fuerzas a favor de la mujer, es mejor seguir los consejos del guerrillero Ché, quien enseñó que “hay que endurecerse sin perder la ternura”. Es decir, participemos de la fiesta del amor bailando, besando, mordiendo, abrazando, y comiendo todo lo que podamos, pero sin enamorarnos, sin entregar más de lo debido. Si lo haces te va a salir caro, muy caro al punto de que puedes morir viviendo y vivir muriendo. No seas un muerto vivo, vive, deja vivir y no te emborraches con licores falsos del desamor. Recuerda que el hombre que utiliza la fuerza contra una mujer es un cobarde que hace alegación de culpabilidad ante la Opinión Pública de los Sentimientos de que el tamaño de su corazón y de su mente es menor, muchísimo menor que el de sus genitales. No seas cobarde, si una mujer no te quiere aléjate y si eres tú el que no la quiere esfúmate, pero no le hagas daño haciéndote daño ni te hagas daño haciéndole daño. Piensa, comunícate y ama, pero no desarmes tus sentimientos, convirtiéndote en un Machus Pendejus. No permitas que te traten como una propiedad ni trates como propiedad a otro ser humano. Por eso, los abajo firmantes, prometemos nunca más enamorarnos de una propiedad. Por eso firmamos este manifiesto contra el amor a la propiedad privada.

Abc

Def

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Jkl

Mnñ

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