Tres tristes trovas

Todas las voces todas,
todas las manos todas,
toda la sangre puede
ser canción en el viento;
canta conmigo canta,
hermano americano,
libera tu esperanza
con un grito en la voz

Canción con todos

(Letra: A. Tejada Gomez – Música: Cesar Isella)

Los que fuimos a la universidad en la década de los 80 disfrutamos de un movimiento originado en Cuba a finales del 1960 y principios de 1970. Se llamaba Nueva Trova. Los de mayor éxito han sido Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Noel Nicola, Vicente Feliú, Sara González,  Amaury Pérez , Alejandro García (Virulo), Carlos Varela y Frank Delgado.

El movimiento se extendió a otros países y surgió el concepto de Nueva Canción, de mayor amplitud y con antecedentes en la gran Violeta Parra en Chile y el enorme Atahualpa Yupanqui en Argentina. Entre sus exponentes se pueden mencionar a Mercedes Sosa, Horacio Guaraní, Gabino Palomares, Víctor Heredia, Alí Primera y Víctor Jara, aunque la lista es larga y se acomodan fácilmente Joan Manuel Serrat, Caetano Veloso, Chico Buarque y Milton Nascimento. Ah, no se me puede escapar Piero. Tampoco Joaquín Sabina, ese poeta atado a un hilo de humo que sale de una guitarra como referente vital de los nuevos trovadores. En Puerto Rico se destacan Roy Brown y Soraida Santiago. Durante los pasados 30 años el coameño Mikie Rivera ha deleitado a los universitarios en diversos lugares de la isla del encanto.

Entre los grupos podemos mencionar a Quilapayún e Inti Illimani  de Chile y Los Olimareños de Uruguay, mientras en Puerto Rico tuvieron mucho éxito, Haciendo punto en otro son y Molliendo vidrio con el pecho.

Los nuevos trovadores surgen de las aulas universitarias generalmente, porque allí nuestros cantantes compositores se nutren de la experiencia de los libros y las palabras de la libertad. De los nuevos destaco a Alejando Filio y Fernando Delgadillo, de México.

Generalmente rompen el hielo cantando en la bañera durante los años de primaria, luego pasan a cantar en su dormitorio durante la secundaria, de allí a la marquesina en sus años universitarios, más tarde a un bar y luego, cuando van cogiendo fama se presentan en los café teatro que es donde de verdad se disfruta de la trova, pero algunos tienen suerte de cantar en radio y televisión cuando logran grabar un disco acústico.

Con esta entrada quiero homenajear a todos esos cantantes compositores que de miércoles a sábado me han dado la oportunidad de degustar en medio del humo del cigarrillo, con una cerveza criolla en la mano y al lado de una hermosa sindicalista, letras y acordes que me permiten reflexionar sobre el sentido de la vida, la amplitud del amor y la lucha del hombre por sobrevivir en un teatro en el que nunca nos darán copia del libreto.

En esta entrada quisiera conocieran, si es que no lo han hecho, a Gerardo Peña y Alejandro Santiago de México y a Ismael Serrano de España, quienes con guitarra en mano deleitan hasta con tres tristes trovas, cantadas ya no a la desobediencia civil y la denuncia política sino a un tema tan simple, tan cotidiano y tan urgente como el amor. Estos son:

Esta entrada fue publicada en Derecho, Desobediencia civil, Libertad de Expresión, Literatura, Música, Mea Culpa, Política. Guarda el enlace permanente.

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