Credo del descreído

Administración Pública, Deportes, Derecho, General, Libertad de Expresión, Libertad de Prensa, Literatura, Mea Culpa, Pedagogía, Periodismo, Política, Propaganda, Puerto Rico, Radio

Si entre muchas verdades eliges

una sola, y la persigues ciegamente,

ella se convertirá en falsedad,

y tú, en un fanático.

Ryszard Kapuscinski

Creo poco y lo poco que creo lo creo poco, es una frase que surge de una lectura sobre una reflexión de San Agustín que decía: “Deseo poco y lo poco que deseo, lo deseo poco”. Son más las cosas en las que no creo que en las que creo. .

Simplemente creo poco. Solo en dos ideas creo. Por eso tengo mi propio credo al que he llamado el Credo del Descreído.

No creo en monarcas, dictadores, aristócratas, oligarcas ni nacionalistas trasnochados, mucho menos empresarios disfrazados de políticos populistas.

No creo en el capitalismo sin regulaciones ni en el socialismo sin democracia.

No creo en un sistema económico que convierta un país en un pulguero y la infraestructura en un paisaje de concreto.

No creo en un sistema educativo que impida que una persona pueda estudiar en la escuela más cercana de su vecindario desde kinder hasta cuarto año.

No creo en un plantel en el que la Biblioteca no sea el principal centro de reunión ni se valore la lectura.

No creo en universidades comerciales en lugar de universales.

No creo en la contribución sobre ingresos a los trabajadores que reciben menos del salario mínimo.

No creo en la contribución sobre la propiedad a los que no han saldado la hipoteca con el banco.

No creo en la contribución sobre ventas de alimentos, medicinas y libros.

No creo en un seguro de salud universal sino en un sistema de salud gratuito para menores de 18 años, mayores de 60, personas con impedimentos físicos y mentales, así como a empleados que cobran menos del salario mínimo.

No creo en un sistema de vivienda pública que perpetúe la marginación social y el clientelismo político.

No creo en un sistema electoral centrado en los partidos y las corporaciones en vez de los electores.

No creo en un sistema de administración pública centrado en el reclutamiento partidista en vez del merito profesional.

No creo en instituciones sin fines de lucro con sueldos y bonos de lucro para directivos de lucro.

No creo en sindicatos propiedad de caudillos.

No creo en infalibles portavoces, evangelistas profesionales o autoproclamados representantes terrenales de dioses cósmicos o universales que promueven el odio, la venganza, el castigo y la falta de solidaridad.

No creo en héroes deportivos sino en ejemplos del deporte en equipo.

No creo en un sistema de seguridad pública basado en la represión y la exclusión en vez de la justicia.

No creo en un sistema de justicia basado en satisfacer la sed de venganza de las víctimas sino en aplicar la justa proporción al delito.

No creo en un sistema penal que castigue en vez de rehabilitar a los transgresores para vivir de su libertad sin violar la de los demás.

No creo en la pena de muerte porque eso es utilizar fondos públicos para asesinar.

No creo en un sistema penal de reclusión gratuita para los que lo puedan pagar.

No creo en el machismo y tampoco en el feminismo. No me interesa con quién se acuesta cada cual si es mayor de edad.

No creo en caridad sin solidaridad ni la compasión sin comprensión.

No creo en comentaristas que no hayan sido reporteros ni en analistas que ocultan sus contratos.

Solo creo en dos ideas: el amor y la libertad.

En eso creo.

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2 comentarios en “Credo del descreído

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